Actividad no es sinónimo de acción

21/04/2017

 

 

Algo que me encanta de practicar yoga es que me permite comprender las cosas, no sólo con mi mente, sino a través de la experiencia corporal.  Hace unos días  mientras  inhalaba al elevar mis brazos en dirección al cielo (a la postura de urdvahastatadasana),  me inundó esta reflexión: “Actividad no es sinónimo de Acción”.

 

Al dirigir el movimiento a través de mi intención y conectarla con mi respiración, el impulso de mis brazos era realmente una acción guiada y consciente, y no tan sólo producto de un movimiento automático. 

 

Esto me llevó a pensar que generalmente cuando hacemos ejercicio sólo por ejercitarnos, nos ponemos en modo “avión” y hacemos movimientos repetitivos sin que necesariamente sean guiados por el poder de nuestra intención y acompañados de nuestra respiración consciente.

 

Como todo lo que descubro en el tapete, me doy cuenta que más allá de él, esto también es cierto. Hago conciencia de que gran parte de mis actividades diarias no están dirigidas por una acción clara y definida que le dé sentido a lo que hago, sino que las realizo porque es lo que “tengo que hacer” y ya.  Y me pregunto:

 

¿Cuántas veces me pierdo en un sin fin de ocupaciones sin tener un rumbo claro?

¿Cuánta energía sin dirección se queda desperdigada entre las horas de cada día?

 

Muchos de nosotros nos encontramos sobrecargados de actividad en nuestras vidas. La actividad está ligada al movimiento ya sea físico o mental, identificada al verbo “hacer”. En nuestra rutina cotidiana solemos estar en modo “activo” durante todo el día. La actividad generalmente tiende a desgastar nuestra energía. La acción está más ligada al verbo Ser, y en muchas ocasiones, no requiere de movimiento físico. Es la dirección de nuestra energía con una intención clara y, más que desgastarnos, nos llena de entusiasmo y vitalidad.

 

“Acción Radical” es un término que en los textos yoguis tiene una gran relevancia, ya que el yoga no sólo es una filosofía de vida sino una espiritualidad que se practica a través de la Acción.  

 

La deliciosa lectura del Bhagavad Gita es una invitación al cuestionamiento por la intención de nuestras acciones. En esa historia, que es una analogía de la vida de cada uno de nosotros, el guerrero Arjuna se encuentra frente a una batalla que “tiene que luchar” para recuperar el reino perdido por su padre, sin embargo, se resiste a hacerlo, prefiere su zona de confort, hasta que tiene un afortunado encuentro Krishna, quien le inspira a entregarse a la lucha, sin importar los frutos de la acción, con una intención firme y clara, y además hacerlo con devoción. 

 

No existe intención más pura que ofrecer cada acción en aras de un bien mayor que nuestro propio egocentrismo. Este llamado a la acción radical, significa encontrar un sentido más profundo que guíe nuestras acciones, una dirección de nuestra energía cargada de intención, un motivo desapegado de los resultados.   

 

En última instancia todos sabemos que la guerra está perdida de antemano y que inexorablemente vamos a morir, y que encontrarle un sentido a la vida es trascender la batalla, agradecer y honrar la oportunidad que nos ha sido concedida al existir. Eso significa recuperar el reino perdido, eso siento cada vez que elevo mis manos al cielo, abro mi corazón y respiro con intención.

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