Las ocho ramas del Yoga según Patanjali

22/01/2018

 

 

"Cuando la mente está asentada, nosotros estamos establecidos."

 

El Yoga se ha expandido en todo el mundo en cuestión de poco tiempo, y las razones sobran para que cada vez más personas quieran unirse a esta práctica milenaria.

 

El Yoga es más que los movimientos y posturas que comúnmente asociamos con la práctica, ¿Sabías que el Yoga inició como una filosofía antes que una disciplina física?

 

El término “Yoga”, fue mencionado por primera vez en el texto sagrado indio “Rigveda”, que data desde 1500 a.C.

 

En este texto sagrado, el Yoga se describe como la unión entre lo material y lo espiritual, además no describe ninguna postura física más que la pose clásica de la meditación con las piernas cruzadas.

 

Pasaron otros 300 años antes de que Patanjali compusiera los Yogas Sutras, en donde describía las ocho ramas del Yoga. Esta clasificación definió un camino de iluminación y comprensión y nos deja entender que somos seres puramente espirituales.

 

A continuación, te vamos a compartir un poco sobre las ocho ramas del Yoga. Conocer, comprender y fusionar nuestra práctica con el conocimiento fortalece nuestra intención, y nuestra intención es la gasolina que nos llevará al bienestar y el control de la mente.

 

1. Yama

 

Es la primera rama y se enfoca en los estándares éticos y el sentido de la integridad, profundizando en nuestro comportamiento y como nos desenvolvemos en la vida. Los Yamas son prácticas universales que conocemos como la regla de oro de “No le hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”.

 

2. Niyama

 

La segunda rama tiene que ver con la autodisciplina y las observaciones espirituales. Ir al templo de tu preferencia, dar las gracias antes de las comidas, desarrollar tus propias prácticas de meditación o hacer de hablar contigo mismo un hábito, son ejemplos de prácticas de Niyama.

 

 

3. Asana

 

Las posturas que se practican en el Yoga forman parte de la tercera rama del Yoga. En la visión del Yoga, el cuerpo es el templo del espíritu, y el cuidado que se le tenga es muy importante para el crecimiento espiritual. Con la práctica de los asanas desarrollamos el hábito de la disciplina y la habilidad de concentrarnos, ambos elementos importantes para la meditación.

 

4. Pranayama

 

Generalmente traducido como el control de la respiración, esta cuarta rama consiste en técnicas diseñadas para ganar conocimientos en el proceso de respirar. Aquí reconocemos la conexión de la respiración, la mente y las emociones.

 

Los yogis creen que esta práctica no sólo rejuvenece el cuerpo, sino que también extiende la vida misma, puedes comenzar a practicar Pranayama sentado, con algunos ejercicios de respiración.

 

5. Pratyahara

 

La quinta rama del Yoga significa trascendencia sensorial. Es durante esta parte en donde nos hacemos conscientes de los esfuerzos y el conocimiento del mundo externo. Cultivando un desapego de nuestros sentidos, dirigimos nuestra atención a nuestro interior.

 

Pratyahara nos da la oportunidad de dar un paso atrás y mirarnos a nosotros mismos.

 

Este retiro nos permite observar objetivamente nuestros antojos: hábitos que quizás sean perjudiciales para nuestra salud y que probablemente interfieran con nuestro crecimiento interno.

 

 

6. Dharana

 

Cada rama nos prepara para la siguiente. Al liberarnos de las distracciones exteriores con Pratyahara, ahora sólo tenemos que trabajar en las distracciones de nuestra mente. La práctica de la concentración precede a la meditación.

 

Es aquí en donde aprendemos como bajar nuestros constantes pensamientos y nos concentramos en una sola cosa: una energía específica en el centro del cuerpo, la imagen de una deidad, el silencio y la repetición del mismo.

 

Ya hemos desarrollado nuestros poderes de concentración en las previas ramas del Yoga: el control de la respiración, el desapego de los sentidos, la atención a nuestras acciones. Ahora nos enfocamos en nuestra atención en un solo punto, extendiendo nuestros periodos de concentración natural hacia la meditación.

 

7. Dhyana

 

Meditación o contemplación, la séptima rama es un ininterrumpido estado de concentración, que pasa a ser meditación. Es la unión de la concentración y la meditación. En este punto la mente está quieta, no produciendo pensamientos en lo absoluto.

 

8. Samadhi

 

Patanjali describe esta octava y última rama como el estado de éxtasis. En esta etapa, se emerge con el punto de enfoque y se trasciende al mismo en total. Se comienza a realizar una profunda conexión con la divinidad, y con todas las cosas vivas en la tierra.

 

Con esta realización llega “la paz que sobrepasa todo entendimiento”, la experiencia de la felicidad y se der uno con todo el universo.

Esta última etapa puede ser experimentada sólo con el fruto del trabajo y la perseverancia.

 

Suena difícil pero no es imposible, recuerda que el Yoga es un proceso, aún, en esos momentos en los que pensamos que no tenemos la “pintura perfecta” de alguna pose, o de alguna etapa en las 8 ramas, el progreso lleva tiempo y en este tiempo de construcción existen beneficios que te construyen y preparan poco a poco a tus objetivos e intenciones.

 

No permitas que nada te detenga y sigue con tu práctica de Yoga, recuerda que el compromiso es el mejor ingrediente para avanzar y construirte poco a poco como un mejor yogi, pero lo más importante, como una mejor persona.

 

 

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