Los 5 peligros de la meditación

30/04/2018

 

El lado oscuro y difícil de meditar…

 

¿Cuántas veces hemos hablado de la meditación y de sus beneficios? ¡Miles!  Podemos decir que en MTA, uno de nuestros objetivos principales es que tú te animes a meditar y a sentir la diferencia que está práctica puede traer a tu vida.

 

Si bien, meditar puede cambiarte la vida, existen algunos momentos que pueden hacer que meditar sea difícil, ¿Los has sentido? Es normal y esos momentos “oscuros” o “difíciles” fueron mencionados en la doctrina de Buda hace miles de años, y hoy te hablaremos más sobre ellos y te daremos algunos consejos para superarlos.

 

No importa si eres un yogui experto o comenzaste a meditar hace poco, nadie está exento de sentir alguno de estos 5 peligros de la meditación, conozcámoslos para que comiences a trabajar en ellos y te acerques cada vez más a una sesión de meditación satisfactoria.

 

 

1) Lentitud

 

Los budistas se referían a este problema como “pereza y letargo” y refiere a ese sentimiento de frustración que surge al meditar; sentirte cansado, débil o pesado mientras meditas, tanto en la parte física como en la parte mental.

 

¿La solución? Tomar un respiro… no puedes engañar a tu cuerpo y a tu mente, y aunque la fuerza de voluntad y la disciplina pueden ayudar, habrán momentos en los que persistir sólo te frustrará más. Es por eso que dar un paseo en algún lugar que te traiga paz te ayudará a relajar tu cuerpo y mente.

 

Otra opción es tratar de practicar pranayama (respiración para calmarte); intenta alternando la respiración nasal lateral; bloquea una fosa nasal, luego otra, respirando rápidamente por cada orificio nasal.

 

 

2) Deseo sensorial

 

Es común que justo cuando queremos meditar tendamos a distraernos con cualquier cosa ¿Te ha pasado?

 

Puede que tengas antojo de comer, ver o sentir algo que haga que tus sentidos se llenen de esa “recompensa” inmediata, buscamos distraernos, porque meditar implica trabajo de nuestra parte, y ese trabajo requiere concentración y disciplina.

 

Si estás practicando la atención plena, observa las inclinaciones que surgen. Lo que sucede cuando te fijas en esas cosas que tu cuerpo te pide cuando quieres meditar; sin juzgar, esos deseos sensoriales simplemente se van ¡Te sorprenderá! Sólo observa, y haz un esfuerzo para llegar a ese estado de plena concentración.

 

3) Lo haré

 

Sí, puede que sientas hostilidad o resentimiento; son emociones difíciles que pueden surgir cuando meditas. Generalmente cuando experimentamos este tipo de emociones, nos negamos a vivirlas y entenderlas como tal, porque no es placentero, pero ignorarlas sólo las conserva y las fortalece y a nosotros nos debilita emocionalmente, no hay un manejo y/o entendimiento de nuestro interior. ¿Qué no es eso lo que la meditación debe de hacer?

 

Es por ello que si pasas por un momento difícil o has cargado por mucho tiempo emociones y sentimientos difíciles, es seguro que al meditar, salgan a flote.

 

¿La solución? Vive tus emociones, compréndelas y no las juzgues, de esta forma las dejarás ir y poco a poco, conocerás más sobre ti y sobre lo que ha estado oculto en tu interior por tanto tiempo.

 

 

 

4) Inquietud y preocupación

 

¿Tu mente no logra calmarse? Los budistas solían llamar este padecimiento “mente de mono”. No se trata sólo de ti, esto es natural en el ser humano, es innato y característico de nosotros, es la forma en como tu cerebro funciona antes de ser entrenado.

 

¡No te presiones! Observa tu mente sin juzgarla, así obtendrás la calma que buscas, ahora imagina hacerlo diariamente ¿Cuáles serán los resultados? Conocerás y entenderás tu mente.

 

5) Dudas

 

¿Está funcionando? ¿Esto es para mí? ¿Lo hago bien? ¿Por qué no veo resultados? Son preguntas frecuentes, porque a pesar de que todos conocemos los beneficios y la forma en la que meditar funciona, todos somos diferentes y nadie más tendrá esa respuesta más que TÚ.

 

Tienes que confiar en ti, conocerte y escuchar tu cuerpo, pero sobre todo darle tiempo al proceso y ser consistente con tu práctica.

 

La meditación tiene muchos beneficios, pero también muchos retos, y esos retos son para ti, todos somos diferentes y nuestros problemas, necesidades y objetivos son distintos. Sí, es bien sabido que la meditación tiene increíbles propiedades como reducir los niveles de cortisol de nuestro cuerpo (hormona del estrés) o bien incrementar la materia gris en la parte prefrontal del cortex, área relacionada con la regulación de las emociones, e incrementar las emociones felices.

 

La clave de una buena meditación es DISFRUTARLA. No te exijas de más, todos tenemos retos diferentes al meditar, pero a largo término, los resultados son increíbles para ti y para tu cuerpo. Medita con la mente calma, con el corazón feliz y con tu cuerpo preparado para disfrutar. 

 

 

 

 

 

 

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