¿Meditar y caminar? Sí, es posible y te va a encantar

05/09/2017

Nuestro estilo de vida es complicado, andamos de un lugar a otro, tratando de seguir el ritmo de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, simplemente no nos damos abasto cuando se trata de dedicar algo de tiempo para nosotros.

 

Si has intentado hacer algo por ti y tu opción era la meditación pero simplemente te pareció que era difícil permanecer sentado aunque sea por un corto periodo de tiempo con la mente en blanco, no te preocupes, es normal, recuerda que Roma no se construyó en un día.

 

Si eres de un estilo más activo, quizás quieras intentar agregar a tu rutina de bienestar la meditación mientras caminas. Sí, es una realidad, y varios maestros de Yoga a través del mundo la recomiendan cada vez más.

 

A continuación, te compartimos los pasos compartidos por Dina Kaplan creadora de The Path para meditar mientras caminas.

 

Primero: Quédate de pie por algunos momentos, y comienza a sentir el suelo que se encuentra debajo de ti, ¿Qué reconoces? ¿Es una superficie suave como el pasto? O se trata más bien de la firmeza del concreto, tal vez es algo suave como una alfombra, enfócate en cómo es el lugar en donde te encuentras parado.

 

Ahora, enfócate en cómo se sienten tus zapatos, ¿Cómo se sienten en tus pies?, ¿Son suaves y flojos o están muy justos? Ahora, ¿cómo se siente la ropa sobre tu cuerpo? La textura es de un suave algodón, o de una ligera, enfoca tu atención en cómo se siente esa ropa que cubre tu cuerpo.

 

A continuación da tu primer paso, que sea lento, siente cómo la rodilla se mueve poco a poco, y cómo tu pie queda suspendido en el aire. ¿Qué sensaciones percibiste? Ahora mueve tu pie hacia el suelo, ¿Cómo se siente esto? ¿Cómo se siente el suelo debajo de ti? Haz lo mismo con la otra pierna, pregúntate cómo se siente la acción completa, enfócate en la coordinación que te toma llevar esto a cabo.

 

Mientras sigues caminando, mucho más lento de lo normal, comienza a notar tus sentidos, ¿Qué ves? ¿Qué colores te rodean? ¿Qué olores notas presentes? ¿Cuál es el sabor en tu boca? ¿Qué escuchas? ¿Cómo se siente todo esto? No te desesperes, ve identificado sentido por sentido.

¿Puedes sentir el sol? ¿O tal vez el viento frio? Cómo describirías el aire que toca tu cuerpo, pon atención a lo que sientes.

Paso por paso ve interactuando y percibiendo tus sentidos, vista, sonidos, tacto, olores y sabores. Haz lo que se sienta bien para ti en ese momento, mantén en tu mente las sensaciones al mismo tiempo que estas consciente de ellas, ¿Puedes hacer todo al mismo tiempo? Inténtalo.

 

Encuentra el lugar perfecto para llevar esto a cabo, puede ser en un parque, un bosque, tu jardín o bien tu patio.

 

Hacer esto por 10 minutos diariamente puede ser poderoso para ti, poco a poco notarás los beneficios que vienen de la meditar y caminar.

 

Si aun así te parece que esto es algo retador para ti, no hay de qué preocuparse, construye de poco a poco el bienestar que tanto buscas, comienza simplemente caminando, más lento de lo normal, con la mente dispuesta a ser vaciada para comenzar a ser consciente de ti mismo.

 

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