Practicando Yoga en casa: Crónicas de un yogui

02/04/2018

En MTA sabemos que comenzar a practicar Yoga puede ser complicado, y mucho más cuando no tienes idea de saber si estás haciendo las cosas bien o mal.

 

Esta, y la aparente “falta de tiempo” es la dupla perfecta para decir “El Yoga no es para mí” sin siquiera haberlo intentado, pero recuerda, EL YOGA ES CONSTANCIA, es querer hacer algo por ti, darte el tiempo de lograrlo por la simple razón de que TE LO MERECES.

 

“Una mañana, hace un año, tomé mi mat de Yoga, lo puse en el suelo de mi sala de estar y me preparé para hacer Sirsasana. En este punto en mi práctica de Yoga..."

 

Es por eso que compartimos contigo la apertura de un nuevo espacio en nuestro blog; se trata de “Crónicas de un yogui”, y el día de hoy te presentamos la experiencia compartida por el blog de Yogi Times sobre un tema de mucho interés y dudas cuando comienzas con el Yoga, y se trata del YOGA EN CASA.

 

 

 

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Por Ann Bui

 

Una mañana, hace un año, tomé mi mat de Yoga, lo puse en el suelo de mi sala de estar y me preparé para hacer Sirsasana. En este punto en mi práctica de Yoga, había intentado docenas de veces dominar este asana, encontrando que cada intento era más doloroso que el anterior.

 

Busqué ayuda de mi profesor de Yoga, que me dijo que debería permanecer presente y observar la respuesta de mi cuerpo en la pose.

 

Debido a que mi práctica de Yoga no era regular en el estudio de Yoga, decidí comenzar a hacer Yoga en casa.

 

Cuando me levantaba para llevar a cabo la posición, sentía cierta incomodidad en mi cuello, hombros y espalda baja. Intenté lo mejor que pude para escuchar y sentir a mi cuerpo y tratar de comprender lo que mi cuerpo quería decirme, pero al final sólo podía mantener Sirsasana por algunos minutos.

 

Después, lentamente comencé a cambiar la forma en como llevaba a cabo la pose, comencé descansando en la pose del niño y me enfoqué en cómo comenzaba a ser consciente de cómo mi sangre fluía de mi cabeza al resto de mi cuerpo.

 

Cuando pude levantarme sin marearme, me moví hacia abajo en la pose de perro hacia abajo. Sentía la rigidez de mi cuerpo pero no pensé demasiado sobre eso. En cambio, me quedé en la pose, escuchando mi cuerpo. Finalmente, terminé mi práctica en casa con un savasana corto y sentí la satisfacción de un buen día con Yoga.

 

 

 

Las semanas siguientes, mi rutina matutina incluía una práctica de Yoga de 10 minutos, lo cual hacía que fuera bastante fácil incluirla en mi día a día. Poco a poco, comencé a sentir mucha más comodidad haciendo sirsasana y me di cuenta que mi experiencia haciendo Yoga se sentía muy diferente a como se sentía en la clase.

 

En casa, no tenía un guía o mentor directo que me ayudara a “lograr” la pose. Traté de recordar las cosas que había aprendido con mis profesores y recrearlo en casa, desafortunadamente sólo podía recordar tres cosas, me sentía extraño no tener a nadie que me guiara en mi práctica.

 

Fue ahí cuando comencé a centrarme en mi cuerpo y en mi mente, y poco a poco logré llevar a cabo este asana escuchando a mi cuerpo. Esta “rutina” pasó a convertirse en un ritual al momento de hacer Yoga en casa.

 

"En casa, no tenía un guía o mentor directo que me ayudara a “lograr” la pose"

 

Después de unas semanas de practicar Yoga diariamente, algo inusual ocurrió. Mientras estaba en el asana del perro hacia abajo, me enfoqué en mi respiración y mi pie izquierdo se levantó inesperadamente del suelo y se inclinó levemente hacia la izquierda.

 

Entonces, mi pie derecho se movió ligeramente hacia la derecha. Como resultado de estos dos ajustes, mis caderas se aflojaron, mi ingle se ablandó, y me moví más profundamente en mi cuerpo, es como si cada movimiento, fuera tan pequeño en sí mismo, pero en conjunto, hizo un cambio dramático en mi cuerpo.

 

Me sentí con mucha más energía, y paradójicamente, me sentí con mucha calma también. Nunca había logrado un ajuste de esa naturaleza sin la guía de un profesor, y sin embargo, lo logré. Mis emociones estaban a flor de piel, ¡Lo había logrado! Fue algo casi natural.

 

En las sesiones siguientes, continué llevando estos cambios en mi pose del perro hacia abajo, algunas veces funcionaba, otras no.

 

 

 

"Mis emociones estaban a flor de piel, ¡Lo había logrado! Fue algo casi natural"

 

A través del año que acaba de pasar, puedo decirte que mi práctica de Yoga en casa ha estado en un estado constante de flujo. Ahora mi práctica dura de 30 a 40 minutos, ocasionalmente paso una hora practicando asanas y siguiendo pranayama, que es el control de la respiración.

 

Algunos días sé qué es lo que quiero practicar, pero usualmente, no tengo idea de qué poses voy a incorporar hasta que emergen de mí en el mat de Yoga. No sé si mi perro hacia abajo es mejor del que hice hace un año atrás, pero puedo decir que ahora tengo un mejor entendimiento de mi práctica del Yoga de lo que la tenía hace un año.

 

Tener una práctica regular de Yoga en casa me dio el espacio y el tiempo tan necesarios para experimentarme a mí misma. Me dio la oportunidad de escuchar mis pensamientos y ver cómo mi cuerpo respondía al Yoga.

 

Mi curiosidad me dejó experimentar con los asanas y explorar diferentes formas de hacerlos, mientras aún continuaba yendo a mis clases de Yoga, hacerlo en mi casa me permitió tomar responsabilidad por mi PROPIA PRÁCTICA y hacerla MÍA.

 

Al hacerlo, vi no sólo lo más rico de lo que el yoga me podía ofrecer, sino también lo que tenía para ofrecerme yo a mí misma.”

Ann Bui vive en el Área de la Bahía de San Francisco. Ella espera algún día hacer una parada de manos lejos de la pared.

 

No olvides compartir con nosotros tus experiencias como Yogui, tus avances, tus dudas y experiencias, en MTA queremos saber más sobre ti. Contáctanos vía Facebook en mensajes privados o a través de nuestro Instagram en mensajes directos, recuerda, el Yoga no es una práctica que se desarrolla de un día a otro, la pieza clave es tu constancia y tus deseos de lograrlo.

 

 

 

 

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