Yoga a tu manera: 2 errores que no debes de cometer

23/08/2017

 

¿Debemos de estirarnos antes o después de nuestra rutina de Yoga? ¿Qué tanto deberíamos de calentar? Saber este tipo de detalles pueden hacer la diferencia entre obtener los beneficios de nuestras actividades físicas y prevenir lesiones o lastimarnos.

 

Según el Doctor Andreo A. Spina, quien es quiropráctico, y cuya investigación y metodología han demostrado ser buenas para rehabilitar a clientes heridos y mejorar el desempeño de los atletas, moverse mejor es esencial para prevenir lesiones, no sólo para los grandes deportistas, sino también para la gente común.

 

El Yoga es una práctica mágica y beneficiosa para nuestro cuerpo y alma, pero si no se lleva a cabo correctamente, puede llegar a ser contraproducente para nuestro cuerpo.

 

Primer paso: Nuestra movilidad

 

Tener control sobre la manera en cómo te mueves te ayuda a tener un control activo sobre tu cuerpo, de esta manera comienzas a preparar los tejidos para prevenir lesiones y crear la fluidez en tus movimientos.

 

Aquí es en donde entran los estiramientos. Antes de someternos a cualquier actividad física es importante que calentemos y estiremos nuestros músculos y articulaciones.

 

La importancia de hacerlo puede evitarte una lesión que te mantendrá fuera de la escena por algún tiempo.

 

Nuestro cuerpo es como una masa que debe de ser calentada para comenzar con el moldeado, y el ingrediente secreto es el calor, que permite que los músculos, ligamentos y articulaciones se preparen para la actividad física.

 

Esto además de preparar tu cuerpo para el ejercicio te ayuda a ganar fuerza, antes de comenzar con tu rutina de Yoga, calienta tu cuerpo y estíralo, te darás cuenta que llevar a cabo los asanas será mucho más fácil y lo disfrutarás más.

 

 

Flexibilidad

 

 La flexibilidad es algo que se construye día a día. Tratar de hacer un split cuando has comenzado a ejercitarte puede ser muy peligroso.

 

El Yoga requiere cierta flexibilidad para llevar a cabo algunas posiciones, pero desarrollar poco a poco esta habilidad te brinda la posibilidad de observar cómo funciona tu cuerpo y sobre todo a escucharlo.

 

Tratar de forzar una asana puede restarte puntos. Además de lastimarte, los beneficios que esta posición le podría dar a tu cuerpo pueden no encontrarse ahí, pregúntate a ti mismo ¿Cómo disfrutar algo que no se siente bien? ¿Cómo tener una intención cuando el dolor te distrae todo el tiempo? Escucha tu cuerpo.

 

Ve a tu propio ritmo, y obsérvate crecer día a día, no olvides calentar y estirar antes de cada clase, esta puede ser la clave para que tu crecimiento sea más notorio.

Si comienzas con el Yoga, no te preocupes, no tienes que ser un experto desde el primer día. Existen elementos que pueden ayudarte a lograrlo poco a poco, los bloques, ligas y cinturones pueden ser tu punto de apoyo para obtener los beneficios de las posiciones e ir creciendo día a día.

 

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